sábado, 22 de octubre de 2011

Espero que...


... no se haya tomado demasiado en serio mi intento de destruirle.


Después de haber sido víctima de las más atroces e inhumanas maldiciones, de haber perdido gran parte de reputación y las más asquerosas mentiras en el WC, he decidido ejecutar mi plan de destrucción.


Lo que en su día fue concebido como una broma inofensiva, sin ánimo de herir ahora se ha convertido en una poderosa espada que acabará con su sonrisa.


Recuerden que es mejor que os tachen de cabronazo y que hablen mal de vosotros, que se rían en vuestra cara.

1 comentario:

  1. ¡Viva! ¡Sí! ¡¡Destrucción everywhere!! Jo, en serio, a veces destruir a cierta persona me parece una idea tan poco discutible... Por ello, ¡allá vamos!

    Ahora en serio, ¿qué narices nos hacen para que tengamos estos impulsos destructores?

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