domingo, 4 de marzo de 2012

¿Adiós o hasta luego?

Es una pregunta cuya respuesta siempre dependerá del espejo con el que se mire, y que no sólo genera confusiones, sino que en muchas ocasiones oculta una gran inquietud, y dolor quizá.

Hace un año las entradas de este blog estaban escritas bajo un soporte optimista. Regalaban esperanza y reponían fuerzas. No obstante, las últimas entradas, y en mayor medida, esta última han sido oscurecidas y actualmente ese optimismo ha mutado en melancolía.

Me han comentado en alguna ocasión que ya no transmito las mismas fuerzas y alegrías que tanto me caracterizaban. Lamentablemente, soy consciente de ello. Por esa misma razón, busco todos los días razones para levantarme de la cama y seguir con los retos que día a día se presentan.

No obstante, la aburrida monotonía que se mantíene constante durante varias insulsas y eternas semanas, no ayuda a mejorar mi ánimo. Tampoco ayuda la partida o lejanía de esas personas que tanto deseas tener a tu lado, y menos, el conocimiento de que los reencuentros son complicados.

De momento en mis ojos se ve el peso de su ausencia.

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