viernes, 15 de marzo de 2013

Finales


Desde mi última entrada se han sucedido una serie de hechos que todavía no he llegado a encajar, ni a asumir. Considero que la gran inmesa de la educación que recibimos de pequeños nos sirve para poco, nos cansan realizando cálculos matemáticos pero no nos preparan para el futuro, no nos enseñan a asumir las pérdidas que en un momento u otro llegará.

Las obligaciones personales, y los horarios caóticos dificultan en muchas ocasiones mantener relaciones interpersonales con la frecuencia deseada. Me odio cuando sé que puedo contar en semanas el tiempo que llevo sin ver a mis más allegados, este mes de marzo se está convirtiendo en un período en el que tambalea mi estabilidad, a todos los niveles.

Ayer todos habíamos decidido volvernos a reunir por la noche, para charlar sobre las novedades en nuestras vidas, que lamentablemente teníamos indicios que no eran agradables. No obstante, un mensaje que recibimos de madrugada provocó no sólo un cambio total de planes, sino que también me sentí completamente decepcionado con mi comportamiento.

¿Cómo podía haber dejado que pasase tanto tiempo sin vernos? ¿Cómo es posible que una noticia desagradable sea lo que haga unir a las personas, y no haberme esforzado por encontrar un hueco previamente? Me entristece no poder retroceder un par de días, y mucho más el no ser fuerte como este tipo de situaciones requieren.

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